Durante el verano de 2013 hicimos un viaje por el sur de Alemania, en concreto, a Augsburg y Füssen. Nos atraía la zona, con la ruta romántica, la cercanía de Münich y los Alpes al final del camino. Incluso nos tentó acercarnos a Austria o a Liechtenstein. Puedes encontrar algunas fotos en el álbum de Augsburg y Füssen.

Viajar con peques es siempre peculiar, pero ir a Alemania tiene algunas particularidades que conviene tener en cuenta:

  • los horarios: especialmente para cenar, es muy complicado encontrar sitios a partir de las 9, así que conviene tenerlo resuelto de alguna manera.
  • el ruido: el mito de que gritamos mucho… es cierto. Y con peques, más.

Augsburg

Apartamentos Fuggerei, Augsburg

En esta ciudad nos alojamos en el hotel Jakoberhof, un hotel sencillo pero muy bien ubicado, cerquísima de los apartamentos Fuggerei, uno de los destinos obligados de esta ciudad.

Evidentemente, nos dejamos muchos sitios, y muy interesantes, por ver. Viajar con peques es lo que tiene. Como sitios curiosos que visitamos, destacaría:

  • La plaza del ayuntamiento (Rathausplatz), con su trajín típico, terrazas (si hace buen tiempo, supongo),…
  • La catedral de santa María, con dos coros y un espacio a modo de cripta que nos pareció muy especial. Tiene un parque cerca, con columpios y las ruinas de una iglesia que se pueden visitar.
  • Zum Weissen Hasen, un restaurante de comida típica en una calle peatonal donde nos atendieron muy bien.
  • Augsburg Kahnfahrt, un restaurante con un embarcadero en el que puedes navegar en barcas de remos o de motor por un pequeño canal.
  • Keims, una cafetería-restaurante muy atractiva cerca de la zona peatonal.
  • El zoológico de la ciudad, que con los peques siempre es atractivo e interesante.

Tuvimos, de todas formas, la suerte de coincidir con una fiesta (Volkfest) en Friedberg, lo que fue una oportunidad única de comer y beber al más típico estilo bávaro.

También hicimos una escapada a Legoland. Como es natural, disfrutamos de las atracciones, especialmente los más peques.

Hacia Füssen

De camino, decidimos hacer una parada en Schongau, un pequeño pueblo en plena ruta romántica por el que callejeamos un poquito.

Comimos en la trattoria 4 Mori, un muy buen restaurante italiano (sí, lo sé… donde fueres, haz lo que vieres…) regentado por una familia sarda que llevaba allí muchos años. Y el café lo tomamos en Ballenhaus, un bistro muy chulo en Marienplatz.

Füssen

El camino desde Schongau hasta allí va bordeando pequeños pueblos mientras se acerca a las primeras estribaciones de los Alpes austríacos. Füssen es simplemente precioso, un pequeño pueblo de cuidado aspecto medieval junto a varios lagos de montaña.

Nos alojamos en Gästehaus Köpf, en un ático desde el que veíamos los Alpes y el lago cada mañana.

Castillo de Neuschwanstein

Merece la pena callejear por el pueblo sin más, ver sus casas, sus huecos,…
Cerca está el famoso castillo de Neuschwanstein, también llamado del Rey Loco. Francamente, no es fácil de visitar con los peques, aunque puede merecer la pena subir en carro de caballos, o las vistas desde lo alto.
Sin embargo, descubrimos en Schwangau, Tegelbergbahn, que incluye un espacio de actividades al aire libre: una montaña rusa sobre raíles, juegos, un teleférico,… que merece una visita con los peques…

Para comer, estuvimos en un par de sitios que nos gustaron:

  • Ritterstuben, un restaurante muy chulo donde estuvimos muy a gusto, a pesar de que a priori, no parecía muy adecuado para peques (tienen un espacio más amplio al fondo donde comimos a gusto, a pesar de que hacíamos algo de ruido).
  • el Gasthof Kröne, un restaurante de comida medieval típica en el que puedes comer realmente bien.